lunes, agosto 06, 2007

Recuerdos

No sé.

A veces pienso que es una putada no recordar casi nada de mi infancia. No recuerdo muchas cosas de mi vida, de lo que todos mis amigos recuerdan, de cosas que pasaban en la escuela, y me da rabia.

David se acuerda de muchas cosas. De qué dibujaba yo en según qué cursos y qué conversaciones teníamos. Se acuerda de que hice llorar a su amigo Jesús un día y qué fue lo que le dije (algo realmente cruel para ser una niña de 10 años, que cuando me lo contó me quedé de piedra, vaya bicho).
Virginia se acuerda de a qué jugábamos cuando éramos crías, o de cosas que pasaban en las clases. Se acuerdan de conversaciones. Se acuerda de que me gustaba balancearme en las sillas de forja de su casa y que un día me caí para atrás y me tuvieron que llevar a casa de mi abuela porque no les reconocía. Se acuerdan de muchas cosas. Y me da coraje.

Porque yo no me acuerdo. Porque mi infancia es un vacío. Porque hay un agujero negro en torno a los 8-9 años donde sólo tengo hechos muy aislados, o porque tengo fotos.

Pero a veces recuerdo unas manos grandes, gruesas y ásperas y una respiración a mi espalda, y creo que no recordar es fantástico.

Le vi el otro día. No recordaba su cara pero la reconocí. Con otro hombre en un panda rojo. Me miró. Y no puedo jurarlo porque puede que mi mente me la jugase, pero diría que le vi reír.

No sé cómo sentirme. No me siento mal. No me siento bien. Ni siquiera tengo una balanza para medir para dónde iría el humor. Es como si estuviera en una burbuja que ni siento ni padezco. Como un callo, que por mucho que pinches no te duele.

Es un porculo tremendo. No sé, no me gusta esta sensación. Me gustaría quitarle importancia, aunque no debería; o de lo contrario, encerrarme en mi cuarto y llorar, y clavarme las uñas, y gritar hasta que tenga la garganta al rojo vivo, pero no me sale.

Creo que tengo ganas de volver a mi Granada, a no tener tiempo para pensar, ni para caerme, ni para recordar.

Creo que sería lo mejor.
Está sonando: The Quiet Place, de In Flames.

4 comentarios:

judith dijo...

...

Ánimo pequeña ;)
Un besoooooo

Maarä dijo...

Pues yo creo que lo que necesitas es recordar sea como sea porque una vez recuerdes, la sensacion de la que hablas mutará... Y ya se que decirlo no es tan fácil como hacerlo (aunque creeme que sé de lo que hablo...), pero hasta que no lo resuelvas va a ser como una mancha de humedad en la pared, que por mucho que la pintes sigue ahí.

¿porque no intentas ir a una sesión de hipnosis? Vale que puede que sea un sacadineros y que muchas cosas de las que dicen no se las creen ni ellos, pero puede que necesites despejar tu mente... para saber que ha pasado.

Chica, realmente no se que decirte y no se si estoy metiendo la pata, pero sólo ten clara una cosa: ¡¡muchisimo animo y piensa que ya te queda menos para volver a Granada!!.
Mil millones de besos y cuidate muchisimo, vale?

La Pelirroja dijo...

Sabes que te comprendo, lo sabes bien... Yo también quiero tener más recuerdos a veces y otras olvidarlo del todo. Olvidar que no sé lo que me paso, que no sé hasta donde llegó, que no sé cuando empezó... Por no saber, no sé ni lo que siento, ya ves... ¡Que parecida es la sensanción que tenemos todas las que hemos vivido esto!

Animo, amiga, eres fuerte y te queremos.

Ariniel dijo...

Gracias pelirroja :)

Maära, a ver cuando te vienes a Granada, aunque no tengas la excusa de escapar del Papa ;) Por lo otro, creo que es mejor no recordar, por si las moscas...

E Iris... perraca, que nos hace falta una buena tapa!